Leo en La Jornada que hoy sitiarán Pachuca, más de 2500 “uniformados” (El uniforme no les asegura el tener el grado de oficial de policía) serán los encargados de regresar aquellos aficionados de los PUMAS de la UNAM que no tengan boleto e intenten entrar a la capital hidalguense, todo auto con placas de Distrito Federal que ingrese al Estado del Paste y la Barbacoa, será detenido y revisado buscando drogas o explosivos. Esto es el despliegue del operativo “Tolerancia Cero” (¿por qué ponen nombres rudos a operativos en los que sólo detienene a pobres diablos??) y por si esto fuera poco no dejaran celebrar a los hinchas de los Pumas si estos se imponen a los Tuzos del Pachuca en la final del fútbol mexicano.
Estoy de acuerdo en que el fútbol enciende pasiones y calienta cabezas, pero los responsables de la seguridad en los estadios son los dueños de los clubes, estos piden apoyo a las autoridades estatales, pues no pueden controlar lo que suceda en los estadios, o sea no pueden hacerse responsables de la seguridad de los fanáticos, los gobiernos estatales concientes de lo que implica el “juego del hombre” hacen todo por mantener el orden aun así sea violar el derecho de libre transito, una de las garantías individuales que otorga la constitución.
En estos tiempos donde vivir con miedo es moneda de cambio, a nadie le importa los derechos, parece ser que la constitución ya no debe protegerte, ahora debe someterte, en aras de “el orden y la gobernabilidad”. Es totalmente triste que este país en lugar de transitar hacia una cultura de la legalidad camine hacia el autoritarismo, en poco nos pareceremos a los que por miedo se casaron con la idea de “la guerra preventiva”, totalmente lamentable.
Se que al club Pachuca le preocupa que no ocurran desagracias y que por eso presiono a la secretaria de seguridad pública de Hidalgo para que armara ese operativo, pero acaso no es mejor que la federación mexicana de fútbol junto con las barras armara un registro nacional de las personas que causan destrozos, identificarlos y prohibirles la entrada a los estadios, por lo menos los dueños del fútbol harían un intento por garantizar la seguridad del público en general. Esto lo hicieron en Europa y controlaron la violencia en los estadios.
En México ya no sólo las autoridades combaten el miedo y la violencia con más miedo y violencia, ahora tmbién lo hacen los clubes de fútbol.

