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En un par de días iré a votar como lo he hecho desde que tengo credencial de elector, no me creo un elector útil, ni ejerzo el voto de castigo, ni el voto duro,  ni el voto del miedo, ni el voto cautivo, siempre he votado por convicción y según mis principios, el voto es mi única herramienta que tengo para que realmente me escuchen los políticos. Muchos desprecian el voto y es por eso que tenemos una de las democracias más raras del mundo pues es a la vez muy cara y muy barata, digo cara en cuanto lo que nos cuestan las elecciones, las campañas y todas esas mañas, digo  barata en cuanto a la calidad del discurso político, hemos llegado a política de tirar mierda.

Estas elecciones intermedias no voy a votar por el PAN, en mi opinión es una estupidez su guerra contra el narco, en vez de ver resultados lo que veo es miedo el gobierno panista es quien influye el miedo, desde la campaña del 2006 dijeron que eran ellos o el caos populista,  ahora dicen que si no ganan el país será del crimen organizado. El PAN y el gobierno se creyeron tan en serio lo de la guerra contra el narco, que como en toda guerra se valieron de todo para ganarla, los derechos humanos y las garantías individuales ya no importan, las iniciativas del presidente se encaminan en ese sentido,  sacrificar derechos para no vivir con miedo, igual que el partido verde que  propone muerte a asesinos y secuestradores,  intentan atraer a la gente que tiene miedo de perder a un ser querido en manos de un secuestrados, olvidan irresponsablemente, que no es el castigo el que hace falta, si no que los castigados cumplan con su castigo, si hubieran propuesta una reforma judicial que redujera el tiempo para dictar sentencia  y profesionalizara al ministerio público quizá les pondría atención.

El PAN se catapulto como el principal impulsor de la política de tirar mierda su líder nacional no se canso de aventar mierda para todos lados, y en el intento se ensucio el mismo y ensucio al presidente. Intento desprestigiar a sus competidores, los tacho de antidemocráticos y ellos usaron el dedazo en Nuevo León y San Luis Potosí, tacharon a López Obrador de dictador y ellos censuran la crítica hacia el presidente. Menos votare por Nueva Alianza no quiero tener de representante a Jorge Kahwagi, creo en la política como el arte de la negociación, no como una extensión de la farándula.

Tampoco voy a votar por el PRD de nueva izquierda ni por la coalición salvemos México (PT Convergencia) de López Obrador, es decepcionante como se han comportado en los últimos tres años, increíble como despilfarraron más de 15 millones de votos, defraudaron la esperanza de miles que creyeron en un proyecto de izquierda que activaría la movilidad social y reduciría la desigualdad económica, pero se dedicaron a pelearse entre ellos, a armar un cochinero que fue la elección interna de la dirigencia nacional, usar a partidos políticos como si fueran pañuelos desechables, hacer ver a la izquierda como violenta y sectaria. No votare por el PSD aunque me gustan algunas de sus propuestas, el candidato de ese partido en el distrito donde voto es un tipo gris y mediocre, que tristeza de izquierda electoral tenemos en México.

Tengo dos opciones para votar, el PRI y Esperanza Marchita. El PRI lo conozco bien, de todos los partidos es el único que ha sabido superar diferencias internas,  llegan unidos a la elección y no ha caído en la política de tirar mierda, supieron esquivar con audacia e inteligencia la embestida de ataques que venían de Acción Nacional pero no presentaron un plan de trabajo, sus propuestas legislativas son vagas y sin contenido, ¿Cuál es la nueva actitud de la vieja experiencia? Esperanza Marchita es el nombre de una candidata independiente, impulsada por alianza cívica y un nutrido grupo de intelectuales, académicos y miembros de la sociedad civil, que están desilusionados del camino que lleva nuestra democracia, impulsan a Esperanza Marchita pues quieren que la sociedad en general le dé una lección cívica a nuestra clase dirigente, un último llamado a cambiar el rumbo.

La actual clase política ha tratado mal a Esperanza Marchita, la ven como una amenaza, incluso un reverendo idiota dijo que su candidatura es una jalada (este idiota un día ostentó un cargo de elección popular muy alto), pero es sumamente atractiva la propuesta de Esperanza Marchita, “yo cumplo con mi deber cívico, pero ustedes no me convencen”  ¿Qué pasaría si Esperanza Marchita se convierte en la candidata con el mayor número de votos ¿la clase dirigente se dará cuenta que debe cambiar su actuar?. En la elección de 1976 sólo hubo un candidato presidencial, a partir de entonces la clase política entendió que pasa seguir adelante se debía impulsar la participación política, de ahí nació la reforma política de 1977 que alentó la creación de partidos políticos, quizá en esta elección si gana Esperanza Marchita la clase política entienda que la sociedad no quiere más miedo, no más política mierda, no más violencia y desunión, quieren  propuestas concretas y soluciones factibles, ojalá lo asimilen y cambien para seguir adelante.

Para muchos de los grandes teóricos del neoliberalismo la actual crisis de la economía mundial, significa el fin del liberalismo capitalista. La semana pasada Harold Meyerson escribió en el Washington Post, que el viejo orden neoliberal esta muriendo y un nuevo orden donde los gobiernos tendrán un papel más importante y anuncia que este proceso será doloroso y arriesgado. El mismo Francis Fukuyama  ha declarado que Washington fallo en encontrar una regulación conveniente al sector financiero.

 

Hace más de 20 años que el capitalismo entro en una fase de agresivo radicalismo; el neoliberalismo, en nombre de la libertad de mercado se adelgazo al Estado benefactor hasta convertirlo en una idea caduca, sin importar costumbres o tradiciones, el costo fue altísimo, una excesiva concentración de la riqueza en pocas manos que provoco una enorme desigualdad incluso en los países más ricos del orbe.

 

En México nuestra clase política educada ciegamente con las premisas del liberalismo económico, aplicó con estricta religiosidad todas sus enseñanzas, no solo el Estado mexicano vio disminuida su participación en la economía si no en el ejercicio de su soberanía, pues fue sometido a la voluntad del gran capital. Fue la sociedad mexicana, que vio decaer su nivel de vida y su poder adquisitivo, lo que motivo un gran descontento, he aquí, por que para muchos causa tanta alegría el fin del reinante modelo económico.

 

Pero, ¿de verdad estamos presenciando el fin del neoliberalismo? ¿Podrá adaptarse la economía mundial a un nuevo modelo donde los mercados se sometan a la dirección del gobierno? ¿Entonces los mercados no se arreglan por si solos? ¿y el lesser faire? Es difícil saber las respuestas y más por que en toda la historia del capitalismo, ninguna fase se adapto tan bien que incluso la izquierda se volvió neoliberal, basta recordar la renovación de la socialdemócrata que propuso Anthony Giddens, La Tercera Vía, que fue tachada de ser un maquillaje del neoliberalismo para verse más humano. La tercera vía sirvió de bandera ideológica a Tony Blair, líder del partido laborista (la izquierda en Reino Unido), llegar a ser primer ministro de Inglaterra.

 

La idea de la Tercera vía ha evolucionado, al parecer a adoptado un poco del radicalismo de la antigua izquierda, poniendo atención en el combate a la desigualdad pero cuidando la frágil estabilidad macroeconómica, en suma la nueva faceta de la tercera vía parece buscar la aplicación de políticas publicas eficientes, que logren una mayor participación de la sociedad en los asuntos del gobierno. Así encontramos a Gordon Brown en Reino Unido y Rodríguez Zapatero en España; en nuestro continente podemos ver haciendo lo mismo a Lula en Brasil y a Bachellet en Chile, incluso de llegar a la presidencia de los Estados Unidos, Barak Obama puede que aplique esos preceptos, pues la oferta política del candidato demócrata se acerca mucho a la idea de un gobierno eficiente comprometido con el bienestar social de los estadounidenses.

 

Pero esta nueva tercera vía no parece satisfacer a muchos, que ven en el pasado la mejor alternativa al neoliberalismo, el hiperesatismo, el autoritarismo, el populismo, el nacionalismo a ultranza se presentan nuevamente. El ejemplo obvio es Venezuela, que ha visto crecer su economía a niveles más altos que sus vecinos, pero el gobierno chavista y sus aliados, olvidan irresponsablemente, que los excesos del Estado Benefactor fueron los mismos que lo llevaron a la quiebra.

 

Quizá la alternativa más viable no se encuentre en occidente, mejor en Oriente; China, a fuerza de muchos sacrificios, se ha convertido en la nueva potencia mundial, con una economía pujante y un enorme poder de influencia mundial. Habrá que ver como enfrenta el gobierno chino la actual crisis financiera, y como saldrá de ella, es posible que la forma en que los chinos enfrenten esta situación salga la alternativa que sustituirá al neoliberalismo que de ninguna manera será el fin del capitalismo, si no una nueva fase.

 

Gobernadores de fronterizos jugando a ser terminator, Foto tomada de El Universal

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